cómo hacer buenas fotos con la cámara frontal
Aprende

Selfies que cuentan quién eres: cómo hacer buenas fotos con la cámara frontal

Fotógrafos y fotógrafas al habla: hay una verdad que ya no podemos seguir ocultando. La cámara frontal es el espejo de nuestro tiempo. Es cercana, inmediata, cotidiana. Es la que usamos cuando reímos con un amigo, cuando queremos atrapar un instante de viaje, cuando nos miramos a los ojos a través de una pantalla.

Es cierto, el mito del selfie banal cuesta morir. Y, sin embargo, una foto con la cámara frontal puede ser un pequeño relato. Puede decir quiénes somos, con quién estamos, dónde estamos. Solo hay que aprender a escucharla. Y a disparar mejor. ¿Y quién mejor que Album di Figurine para darte algunos consejos?

cómo hacer buenas fotos con la cámara frontal

Lo primero… la luz

La luz es tu mejor aliada. Siempre. Marca toda la diferencia del mundo. Pero no todas las luces son iguales, eso ya lo sabes.

Usa luz natural, a ser posible frontal. En ese caso, una ventana vale más que cualquier filtro. En cambio, evita disparar con la luz a tus espaldas, a menos que quieras convertirte en una silueta misteriosa. Y, si ese es tu objetivo, entender cómo fotografiar a contraluz es fundamental.

Aprovecha la golden hour, ese momento suave entre el día y la noche que vuelve todo más amable.

Y ojo con los neones y las lámparas demasiado fuertes. Si una buena luz convierte incluso el selfie más simple con cámara frontal en un pequeño retrato, la cámara frontal no se lleva bien con la luz agresiva.

Encuentra el ángulo adecuado

Partamos de una base: no existe una única posición perfecta. Existe la tuya, y esa es irrepetible.

Prueba a levantar un poco el móvil. Ayuda a evitar el efecto “mentón desde abajo” y estiliza el rostro. O juega con ángulos laterales para dar dinamismo. Y, sobre todo, experimenta. Cambia altura, distancia, inclinación.

Cada cara tiene su geometría secreta. Solo la descubrirás jugando.

cómo hacer buenas fotos con la cámara frontal

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Apuesta por la expresión y la naturalidad

Seamos honestos: los selfies más bonitos no son los que están demasiado posados.

Así que sonríe con los ojos, no solo con la boca. Ese es el primer paso. Luego dispara mientras te ríes, hablas, incluso mientras te mueves.

¿Un truco para relajarte un poco? Usa el temporizador o el comando por voz para liberar las manos y la expresión. Porque una foto auténtica con la cámara frontal suele nacer entre un gesto y otro. Ahí vive la verdad.

Fondo, composición y contexto

Está bien que, por lo general, el rostro sea el protagonista de un buen selfie. Pero todo lo que te rodea también habla. Y mucho.

Eso sí, con cuidado, o el efecto puede ser el contrario. Evita fondos caóticos o demasiado cargados. En su lugar, apuesta por paredes de color, ventanas, espejos, árboles o el eterno mar.

Y venga, incluye a alguien más contigo. ¡Un abrazo vale más que mil poses! Porque un selfie no es solo un rostro. Es una historia dentro de un marco.

cómo hacer buenas fotos con la cámara frontal

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Algunos pequeños detalles técnicos

No todo es instinto, ¿verdad? Por suerte, la tecnología puede ayudarte, si la usas con delicadeza.

Activa el modo Retrato para conseguir un fondo suave y natural. Pero limpia la lente. Sí, en serio. No imaginas cuánta gente insiste en disparar con huellas aceitosas cubriendo la cámara.

Y luego evita como la peste el zoom digital… y todos esos filtros con efecto falso y artificial. Hoy en día la cámara frontal es mucho más potente de lo que crees. Déjala respirar.

Conclusión

Cada selfie cuenta algo. Un lugar. Un amor. Un día cualquiera que se quedará contigo para siempre. ¿Nuestro consejo? Conviértelo en una figurita y crea tu álbum personalizado. Como los que coleccionabas de pequeñ@. Porque hay recuerdos que merecen quedarse entre las manos, no solo en la memoria de un smartphone.

¡Buenas fotos!

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